plaza ida

Este es un blog colectivo, en principio con volados conocidos, trasnochados creativos ye sas cosas. Matamos nuestro egocentrismo (lo que no es poco) e intentamos hacer algo en comun. Que sea lo que dios quiera. La convocatoria es la siguiente: un texto no mayor a tres paginas (letras times new roman blabalabal) cuyo protagonista en algun momento tome el tren electrico y saque el boleto a "plaza, ida".

Wednesday, May 17, 2006

El tren del sabado

Buenos Aires, sábado. 3 pm, pesado
Eran las tres de la tarde de un sábado plomizo de otoño. De esos días en que las botas nuevas aprietan ante un invierno que no llega del todo.
El peor de los humores salió con ella.
Había estado trabajando desde las 8, con la resaca del viernes y la certidumbre de otro fin de semana igual a los últimos.
Caminó por el medio de la calle milagrosamente desierta.
Constitución se veía pocas veces así.
El cielo se acercaba cada vez más al asfalto y el viento arrancó el nudo de su pelo.
Olía a lluvia, cada vez más.
Sin darse cuenta, caminó justo hasta la estación de tren. Sucia, un remolino de papeles la despertó.
"Y bueno, voy", se mintió a si misma, sabiendo que era lo que quería desde la mañana.
Sacó el boleto de entre los barrotes alguna vez dorados, y caminó hasta el tren.
Se sentó junto a la ventana y apoyó su cabeza en el vidrio.
El viento traía cada vez más olor a lluvia. El ruido del tren anunció la partida.
Cerró los ojos.
Ahí vamos. Cuánto disfrutaba esta pequeña huida.
Miles de colores pasaban afuera, las caras de la poca gente en el vagón.
Esa sensación de estar dentro del movimiento y de ese ruido tan extrañado del destino.
Miró feliz cada uno de los carteles en blanco y negro.
Ya no le apretaban sus botas. Iba a bajar.
Caminó las cuadras a otro ritmo. En otro plano el tren se alejaba.
Las primeras gotas en la estación montaban esa escena que buscaba.
Llegó, finalmente. El olor a café y bizcochuelo salían a través de la ventana blanca.
Esa misma por la que su abuela, la vio llegar.
La estaba esperando, sin saberlo, ninguna de ellas.

Laura Bartolome (la colorada de Nelson bah!)

plaza ida

En este momento hay alguien que nace, alguien se despierta, alguien se duerme, alguien barre, dos se pelean, dos se amigan, dos se conocen, firman el acta de divorcio en este momento, alguien se esta recibiendo, alguien toca el timbre, uno baja del ascensor, otro sube, alguien es despedido alguien pisa por primera vez un trabajo, alguien es entrevistado, alguien esta llorando, alguien hace la señal de la cruz, un locutor dice la hora, alguien trabaja, alguien muere, alguien grita, alguien prende el tele, alguien escribe, alguien lee.
Y dos millones de personas toman el tren por dia. Cada uno sigue su historia que cree independiente de las demas pero no, y existe un lugar donde todas tiene un lugar comun por un rato. El vagon del tren donde por los menos hay 60 personas que comparten algo. Y aqui estamos nosotros, para dar fe de aquello.